Cómo dibujamos un cóndor en 25 píxeles de ancho
Tres poses de vuelo, ocho colores y una regla: el collar blanco se tiene que leer incluso en pantalla chica.
Somos QARapaRa, un estudio chico de Santiago. Hacemos juegos pixel art que nacen de la cordillera, del desierto de Atacama y de Rapa Nui. El primero ya está en desarrollo, y en el devlog contamos cada paso.
Crecimos jugando en consolas de 8 y 16 bits. Ese recuerdo sigue ahí: pantallas chicas, colores fuertes y controles que responden al tiro. Lo que cambió es el escenario. En vez de castillos europeos, en nuestros juegos hay cóndores, araucarias, moai y un desierto donde el cielo de noche parece de mentira.
Somos cuatro personas y trabajamos sin publisher. Eso nos obliga a elegir bien: pocos proyectos, terminados con cariño, antes que muchos a medias.
Conoce el estudio →Ninguno está a la venta todavía. Cada uno avanza a su ritmo, y puedes seguir su progreso en el devlog.
EN DESARROLLO
Una isla en medio del Pacífico, bloques de piedra que hay que mover y moai que despiertan cuando resuelves cada puzle. Uno de ellos todavía lleva su pukao rojo, y nadie sabe por qué.
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PROTOTIPO
Planeas sobre la cordillera, esquivas tormentas y juntas plumas doradas. Las partidas duran unos dos minutos: justo lo que demora el metro entre un par de estaciones.
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CONCEPTO
Construyes un observatorio en el desierto más seco del mundo y lo haces crecer noche a noche. Cada constelación que descubres abre una historia nueva del norte.
Ver juego →Cada juego pasa por las mismas cuatro etapas. Si una idea no sobrevive al prototipo, la soltamos sin drama.
Una mecánica en una frase y un boceto en papel. Si no se entiende así, no avanza.
Dos semanas con cajas grises y cero arte final. Solo importa si es entretenido de jugar.
Arte, música, niveles y pruebas con jugadores reales de nuestro Discord en cada build.
Demo pública, página en tiendas y actualizaciones después del estreno.
Cuatro oficios, una mesa compartida y demasiado café de grano.
Define qué se siente al jugar y corta lo que sobra.
Cada sprite, cada fondo y cada cuadro de animación pasan por sus manos.
Motor, físicas y que todo corra fluido incluso en un celular de gama media.
Mezcla chiptune con charango, zampoña y lo que encuentre en la feria.
Errores, decisiones y sprites a medio terminar. Escribimos sobre el proceso tal como es.
Tres poses de vuelo, ocho colores y una regla: el collar blanco se tiene que leer incluso en pantalla chica.
Lo probaron 20 personas del Discord. La mitad pidió más tormentas, la otra mitad pidió menos. Así vamos.
Grabamos el charango, lo pasamos por un sintetizador de 8 bits y el resultado nos sorprendió hasta a nosotros.
En nuestro Discord compartimos builds de prueba, votamos ideas y mostramos arte que todavía no publicamos en ningún otro lado.
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